Aquí es donde empieza la verdadera magia.

Usando todo lo que has aprendido —dosis, ratio y tiempo de extracción—, ahora ajustaremos la molienda para lograr la extracción perfecta. Si el café salió demasiado rápido, moleremos más fino y si salió muy lento, muele más grueso.

Esta práctica te enseñará cómo pequeños cambios en el molido alteran el sabor del espresso. Prueba, anota y prueba otra vez: la clave es experimentar hasta encontrar el punto ideal.

Recuerda: la molienda es el corazón del espresso. En el siguiente capítulo veremos cómo la temperatura puede ayudarte a lograr el espresso perfecto si no lo pudiste lograr através de la molienda.